EL GRAN DESAFIO

Este es el gran desafío en la vida, desarrollar sabiduría en nuestra forma de vivir, para ser bendecidos nosotros, para que sean bendecidos aquellos que nos rodean y para poder ser de testimonio a los que Dios ponga en nuestro camino. Busca la sabiduría de Dios antes de actuar y pone en práctica los principios de su Palabra más allá de tu parecer y tu propia opinión. Desarrolla humildad en tu vida para convertirte en un alumno permanente, sabiendo que cuando uno deja de aprender también deja de crecer.

27/3/16

ERES SALVO NO POR LA CRUZ; SINO POR EL QUE ESTUVO EN LA CRUZ

ERES SALVO NO POR LA CRUZ; SINO POR EL QUE ESTUVO EN LA CRUZ

LA CRUZ TIENE MUCHOS BENEFICIOS, PERO LOS BENEFICIOS LLEGAN CUANDO ACEPTAMOS AL QUE ESTUVO EN LA CRUZ. A JESÚS

A JESÚS NO LO MATARON, EL PUSO SU VIDA POR TI Y POR MI


Juan 3:1-16
Y había un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos.
Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.
Respondió Jesús, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. Dijo Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo, y le dijo: ¿Cómo puede esto hacerse? Respondió Jesús, y le dijo: ¿Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto?
De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

LA MUERTE DE CRISTO FUE NECESARIA PARA CUMPLIR EL PLAN DE SALVACIÓN.

Cuando Cristo le habló a Nicodemo de su crucifixión, dijo “es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado” (Jn 3.14). La única opción para la salvación era su crucifixión.
Juan 3.16 no dice porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
simplemente nos perdonó, nos amó y no hubo que hacer más nada.

Dios hizo algo que posibilitó nuestro perdón: envió a Jesucristo a pagar la penalidad de nuestros pecados.

HERMANOS, AMIGOS LA MUERTE DE CRISTO FUE NECESARIA PARA CUMPLIR CON EL PROPÓSITO DE DIOS

El Señor tiene planes maravillosos para nosotros, que sin la cruz serían imposibles de llevar a cabo. Él desea tiene de que todos seamos salvos y que nos convirtamos en sus hijos. Una vez que nos convertimos en sus hijos, tendremos una relación personal con nuestro Padre celestial y podremos pasar nuestras vidas alabándole. Cuando nuestra vida termine aquí en la Tierra, el Señor planea que los creyentes le alaben y sirvan eternamente en el cielo.

LA MUERTE DE CRISTO FUE EL PAGÓ QUE LA JUSTICIA DE DIOS DEMANDABA POR NUESTROS PECADOS

Cuando Dios creó a Adán y Eva les dio la facultad de escoger. Cuando ellos decidieron desobedecer, el pecado entró al mundo, y con él, la muerte física, espiritual y eterna.
Dios le dijo a Adán y Eva lo que les pasaría si comían del fruto prohibido: “el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn 2.17), así que tenía que cumplirlo. PERO DESOBEDECIERON.
Alguien debía pagar esa penalidad. Desde entonces, toda persona, salvo Jesucristo, ha pecado y merece el castigo de separación eterna de Dios (Ro 3.23

SU SANGRE FUE NECESARIA PARA LA JUSTIFICACIÓN, PARA EL PERDÓN
Su Hijo tuvo que venir al mundo, siendo Dios-hombre, a morir en nuestro lugar para pagar la deuda de nuestros pecados. Solo así podía justificarnos y declararnos “ya no culpables”. Así que nuestra salvación no tiene nada que ver con nuestros méritos; se basa por completo en lo que Cristo hizo en la cruz. Ahora todo el que cree y acepta su sacrificio será salvo de la ira de Dios.
Muchas personas piensan que para recibir el perdón de Dios, basta con pedírselo. Pero pedir su perdón no borra nuestros pecados. Solo la sangre de Cristo puede limpiarnos. Nadie más pudo habernos salvado porque cualquier otra sangre estaba manchada de pecado, pero Cristo es el Cordero puro y sin mancha de Dios.

Cristo es la única persona que vivió sin pecar, Cuando estuvo en la cruz, el Padre colocó en Él todos los pecados de la humanidad: pasados, presentes y futuros.
Ahora todo aquel que deposita su fe en Él para salvación, recibe el perdón de sus pecados.


SOLO CON SU MUERTE PODEMOS DECIR COMO DIJO JESÚS CONSUMADO ES
Cuando se había dado la paga total de nuestros pecados, Jesucristo exclamó: “Consumado es”
Nada más era necesario para el plan redentor de Dios.

LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, ES, FUE Y SERÁ ETERNAMENTE COMPLETA.


REFLEXIÓN
El plan de nuestro Padre es maravilloso. Fe es lo único que requiere de nosotros. Cuando reconocemos que Jesucristo es el Hijo de Dios que murió en nuestro lugar, y lo aceptamos como nuestro sustituto, el Señor nos perdona. Entablamos una relación eterna con Dios. Su Espíritu viene a morar en nosotros, Él escribe nuestros nombres en el Libro de vida, y el cielo pasa a convertirse en nuestro hogar. Nunca más tendremos que preocuparnos por si somos lo suficientemente buenos porque nuestra seguridad eterna ha sido garantizada para siempre por la vida perfecta de Jesucristo y su muerte expiatoria en nuestro lugar.

A JESÚS NO LO MATARON, EL PUSO SU VIDA POR TI Y POR MI.

EN NO PERECIÓ EL VIVE.

SI VAMOS LA CRUZ VACÍA NO ENCONTRAREMOS NADA ALLÍ, SI VAMOS A LA TUMBA VACÍA NO ENCONTRAREMOS NADA ALLÍ, PERO SI VENIMOS POR FE A CRISTO RESUCITADO, ENCONTRAREMOS SALVACIÓN Y VIDA EN ABUNDANCIA, EL QUE TIENE AL HIJO TIENE LA VIDA.

A ÉL SEA LA GLORIA ALELUYA GLORIA AL QUE VIVE POR LOS SIGLO DE LOS SIGLOS

CRISTO NO ESTA MUERTO ÉL ESTA VIVO.