EL GRAN DESAFIO

Este es el gran desafío en la vida, desarrollar sabiduría en nuestra forma de vivir, para ser bendecidos nosotros, para que sean bendecidos aquellos que nos rodean y para poder ser de testimonio a los que Dios ponga en nuestro camino. Busca la sabiduría de Dios antes de actuar y pone en práctica los principios de su Palabra más allá de tu parecer y tu propia opinión. Desarrolla humildad en tu vida para convertirte en un alumno permanente, sabiendo que cuando uno deja de aprender también deja de crecer.

14/5/13

EL QUE PERSEVERE ESTE SERÁ SALVO

“EL QUE PERSEVERE"
Introducción.
A. Es muy importante obedecer al evangelio: oír, creer, arrepentirse, confesar a Cristo, ser bautizado. Al hacer esto, uno es salvo porque sus pecados son perdonados.
B. Pero Jesús dice, “el que persevere hasta el fin, ése será salvo”, Mat. 24:13.
C. Apoc. 2:10, otra manera de decir lo mismo: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”.
D. “Perseverar”, continuar en o con, persistir (2 Tim. 3:14), permanecer, durar.

I. “El que persevere…” crece en la gracia y el conocimiento del Señor, 2 Ped. 3:18.
A. Comienza con la leche de la palabra (1 Ped. 2:1, 2), pero pronto digiere alimento sólido. Heb. 5:12-14.
B. Su fe crece, porque añade a su fe virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. 2 Ped. 1:5-10.
C. Crece porque no está dormido, 1 Tes. 5:5, 6, porque no es hijo de la noche y tinieblas, sino del día y la luz.
D. Su fe crece y su amor abunda más y más, Fil. 1:9. De hecho, todo su servicio a Dios es abundante. No le sirve a medias. No le sirve con doble ánimo. Da lo mejor al Maestro en todo.

II. “El que persevere…” no vuelve atrás, no se aparta del camino.
A. 2 Tim. 4:10, Demas me ha desamparado, amando este mundo
B. Gál. 5:4, Pablo dijo a algunos de los gálatas habían caído de la gracia.
C. Heb. 6:6 dice que algunos “crucifican de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios”.
D. Ya es infiel. A veces se dice que “fulano es cristiano, pero ya no persevera”, pero si no persevera, no es cristiano, porque ya no sigue a Cristo. El cristiano es seguidor de Cristo.

III. “El que persevere…” persevera en correr la carrera, Heb. 12:1.
A. Con los ojos puestos en Jesús, Heb. 12:2.
B. No correr “como a la ventura”, 1 Cor. 9:26.
C. No corre como los gálatas (“corríais bien, ¿quién os estorbó…? Gál. 5:7).
D. Aunque uno persevere en correr, de vez en cuando tropieza. Satanás y gente mundana se regocijan, pero su gozo es de poca duración cuando el cristiano se levanta y sigue corriendo. En el boxeo, aun los campeones tienen que levantarse del piso.
E. Corre como Pablo, para terminar la carrera, 2 Tim. 4:7. No abandonar la carrera por el cansancio o desaliento. El premio espera a los que corran hasta el fin.

IV.
“El que persevere…” no es como la semilla que cayó sobre la piedra, Luc. 8:13.
A. “En el tiempo de la prueba se apartan,” v. 13, pero recuérdese que “a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”, Hechos 14:22.
B. Rom. 12:12, es sufrido en la tribulación (enfermedades, condiciones penosas, contratiempos, dificultades, sufrimientos).
C. Rom. 5:3, tales tribulaciones no deben causar desaliento, sino que deberían producir perseverancia y aun gozo D. Rom. 8:18, “considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada”. 2 Cor. 4:17.
D. A veces las pruebas son pesadas, pero hay millones que con todo gusto cambiarían lugar con la mayoría de nosotros.
F. La tribulación que el cristiano sufra es muy, pero MUY ligera comparada con la tribulación de los perdidos que van al infierno para ser atribulados para siempre.

V. “El que persevere…” no es como la semilla que cayó entre espinos, Luc. 8:14.
A. No permite que los afanes, las riquezas y los placeres ahoguen la palabra.
B. Ropa deshonesta, la bebida social, impresos y películas (cine, TV, videos, Internet) que exhiben y glorifican la desnudez, el sexo ilícito, la violencia y todas las obras de la carne (Gál. 5:19-21).
C. Sabe que lo que ha dejado en el mundo es “basura” (Fil. 3:8).
D. Más bien, es de corazón bueno y recto, ama la iglesia, ama el estudio bíblico, el cantar himnos, estar con otros cristianos en actividades sanas. Esta semilla lleva mucho fruto, v. 15.

VI. ¿En qué persevera?
A. Persevera en la sana doctrina.
1. Hech. 2:42, perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Millones de los que profesan ser cristianos no perseveran en la doctrina de los apóstoles. No les gusta. No les conviene. Substituyen la doctrina y la iglesia de Cristo con sus propias preferencias, lo que les gusta y dicen que es bíblico, que es del Espíritu Santo.
2. Es increíble que tanta gente muy inteligente, gente letrada y docta, menosprecie la doctrina de Cristo y los apóstoles.
3. 2 Tim. 1:13, Retén la forma de las palabras sanas que has oído de mí. Sobre el evangelio, la iglesia, el culto, el gobierno de la iglesia, la obra de la iglesia, etc. Muchos hermanos dejan las prácticas sanas y aceptan el sistema liberal (sectario) como si las dos cosas fueran iguales. Dicen que no pueden ver la diferencia. También enseñan lo que les conviene sobre el divorcio y segundas nupcias, sobre la Deidad de Cristo, o sobre la creación y muchos hermanos indiferentes se dejan llevar.
4. Sant. 1:25, mira atentamente a la ley perfecta y persevera en ella.
B. Persevera “en bien hacer”, Rom. 2:7.
1. Gál. 6:9, no se cansa de hacer bien, pues sabe que un día viene la recompensa.
2. Tito 2:14, es celoso de buenas obras; 3:1, dispuestos a toda buena obra; 3:8, 14 se ocupa de continuo y abunda en buenas obras.
3. Sant. 2:26, sabe que la fe sin obras está muerta. Por eso, hace buenas obras para perfeccionar su fe, v. 23.
C. Persevera en la oración.
1. Luc. 18:1, orar siempre y no desmayar.
2. 1 Tes. 5:16, orad sin cesar.
3. Hech. 6:4, continuaremos en la oración y en el ministerio de la palabra.
D. En fin, persevera en la gracia de Dios, Hech. 13:43, les hablaban y les persuadían a perseverar fieles en la gracia de Dios.

VII. El que no persevera:

A. Es como cisterna rota que no retiene agua (Jer. 2:13).
B. Es echado fuera y quemado como sarmiento muerto ((Jn. 15:6).
C. Es como el perro que vuelve a su vómito y como “la puerca lavada, {vuelve} a revolcarse en el cieno” (2 Ped. 2:22).
D. Naufragó en cuanto a la fe (1 Tim. 1:19).

Conclusión.
A. Luc. 9:62, “Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios”. No mirar atrás, sino siempre tener los ojos “puestos en Jesús”.
B. La carta a los hebreos fue escrita para evitar la apostasía, pero fue escrita con espíritu de optimismo: 10:39, “no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma”.
C. Pensemos en las consecuencias si uno no persevera.
1. El apóstol Pablo luchó fuertemente por nosotros, los gentiles, por nuestra libertad en Cristo. Si él hubiera dejado de correr, ¿dónde estaríamos nosotros? ¿Cuál será, pues, “corríais… pero”… o “he acabado la carrera”?
2. Aun más serio, ¿dónde estaríamos si Cristo hubiera abandonado su ministerio y su propósito de morir en la cruz para salvarnos? Tales pensamientos nos motivan a seguir corriendo hasta el fin. En la oración de Juan 17 Jesús dijo, “Yo te he glorificado en la tierra, habiendo acabado la obra que me has dado que hiciera” (v. 4). ¿Qué diremos nosotros al finalizar la vida? ¿Cuáles eran las palabras finales de Jesús? “Consumado es… en tus manos encomiendo mi espíritu”.