EL GRAN DESAFIO

Este es el gran desafío en la vida, desarrollar sabiduría en nuestra forma de vivir, para ser bendecidos nosotros, para que sean bendecidos aquellos que nos rodean y para poder ser de testimonio a los que Dios ponga en nuestro camino. Busca la sabiduría de Dios antes de actuar y pone en práctica los principios de su Palabra más allá de tu parecer y tu propia opinión. Desarrolla humildad en tu vida para convertirte en un alumno permanente, sabiendo que cuando uno deja de aprender también deja de crecer.

17/4/13

SI ME OFENDIÓ DEBO PERDONAR

SI ME OFENDIÓ DEBO PERDONAR

ESTO SURGIÓ POR UNA PUBLICACIÓN DE UNA HERMANA QUE CONSULTABA A SUS AMIGOS SOBRE ESTE TEMA AQUÍ PEGO SU PREGUNTA.


Lucas 17versiculo 3, mirad por vosotros mismos.si tu hermano peca contra ti,reeprendele,y si se arrepintiere ,perdonadle. pregunto: si no se arrepiente también lo tengo que perdonar???
que me dicen?

RESPUESTA

Luc 17:3 Así que, ¡cuídense! "Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo.

Reprender no significa destacar cada pecado que vemos, sino mostrarle a la persona su pecado para que esta le preste atención, a fin de restaurarla en su relación con Dios y los demás seres humanos. Cuando le parezca que debe reprender a otro cristiano por un pecado, revise sus actitudes antes de abrir la boca. ¿Ama a esa persona? ¿Está dispuesto a perdonar? A menos que la reprensión no esté unida al perdón, no ayudará al pecador.

Lucas; 17:3 Mirad por vosotros mismos (esto es algo que muchos descuidamos). Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; El que sepa que su hermano ha cometido un pecado, con amor debe llamarle la atención a lo que hecho, pedir explicación, y exhortarle a arrepentirse para evitar las consecuencias de su acción o descuido.
Si el hermano peca contra nosotros, esto acarrea una responsabilidad para nosotros. No podemos simplemente decir, “está bien, no importa, no le voy a hacer caso, etc.” En tal caso uno está obligado a hacer algo, porque está en juego la salvación (o la perdición) del hermano. Por eso, el pecado no se debe tratar como si no existiera. El ofendido debe reprender al ofensor, no simplemente por estar ofendido y para desahogarse, sino con el propósito de producir el arrepentimiento en el hermano. Esto requiere valentía, y el amor para con su hermano.
y si se arrepintiere (esto indica que la reprensión fue exitosa), perdónale.

El verso 4 dice Y si siete veces al día pecare contra ti (no necesariamente cometiendo el mismo pecado), y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. – Mateo 18:21. Los rabinos dijeron “hasta tres”, y Pedro creía que él era muy generoso diciendo “hasta siete”. Sin embargo, Jesús enseña que sus discípulos deben estar siempre dispuestos a perdonar (Mateo 5:7; 43-48). El perdonar no tiene límite.

¿Queremos que Dios ponga límite a las veces que nos debe perdona a cada uno de nosotros?

Es cierto que el perdonar depende del arrepentimiento, pero el ofendido debe tener corazón muy dispuesto a perdonar; es decir, si el ofensor no quiere arrepentirse, eso no justifica que el ofendido guarde rencor (diciendo o pensando, “pero ése no se arrepiente”).
La actitud correcta es la del padre del hijo pródigo quien anhelaba el arrepentimiento de su hijo.

A SI MISMO TU BUSCA ANHELA EL ARREPENTIMIENTO DE TU HERMANO QUE TE HA OFENDIDO.