EL GRAN DESAFIO

Este es el gran desafío en la vida, desarrollar sabiduría en nuestra forma de vivir, para ser bendecidos nosotros, para que sean bendecidos aquellos que nos rodean y para poder ser de testimonio a los que Dios ponga en nuestro camino. Busca la sabiduría de Dios antes de actuar y pone en práctica los principios de su Palabra más allá de tu parecer y tu propia opinión. Desarrolla humildad en tu vida para convertirte en un alumno permanente, sabiendo que cuando uno deja de aprender también deja de crecer.

8/2/13

LLAMADOS, ELEGIDOS, FIELES



LLAMADOS, ELEGIDOS, FIELES
INTRODUCCION: El Libro de Apocalipsis habla del triunfo del Cordero de Dios. Pero se nos dice que el Cordero tiene un ejército de discípulos a través de quienes Él pelea Sus batallas y obtiene la victoria. Estos discípulos son (1) llamados, (2) escogidos y (3) fieles. "Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles" (Ap 17:14).

Muchos son llamados, pocos son escogidos y todavía menos son fieles. Fueron muchos los que creyeron en Jesús cuando estuvo sobre la tierra, pero Él no se comprometió con todos ellos.
El primer grupo, estuvo compuesto por las multitudes. "Y le siguieron grandes multitudes..." (Mt 19:2). De ese grupo se dijo más tarde: "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él" (Jn 6:66).

Primer grupo

Somos llamados por el evangelio (2 Tesalonicen¬ses 2:14). A lo cual os llamó mediante Nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

El primer grupo, estuvo compuesto por las multitudes. "Y le siguieron grandes multitudes..." (MT 19:2). De ese grupo se dijo más tarde: "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él" (Jn 6:66).

Las grandes multitudes que seguian a Jesús pasarón por diversas pruebas, y ya muchos dejaron de seguir a Jesús.

Las pruebas vienen a nuestra vida para cumplir una función específica:

DAR FRUTO ABUNDANTE Y PERFECCIONAR NUESTRA VIDA ESPIRITUAL:

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, par que lleve más fruto. Jn. 15:1,2
En el pasaje, leemos que hay dos clases de pámpanos: el que es útil y el que es inútil. De la utilidad de cada pámpano depende el trabajo que va a realizar el labrador. Él lo quita porque es inútil o lo limpia para que dé más fruto.
Dios ha diseñado las pruebas para que podamos dar fruto abundante.
Encontramos en la Palabra de Dios como las pruebas vinieron sobre personas íntegras ante Dios. Por un lado, en el Antiguo Testamento, un hombre que agradaba a Dios: Job (Job 1.6-12; 2.1-6); por otro lado, en el Nuevo Testamento, un discípulo y apóstol de Jesucristo: Simón Pedro (Lucas 22:31).
Job era perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado del mal (Job 1.1). También Pedro, a pesar de su impulsividad, era un discípulo y apóstol de Jesucristo, era un hijo de Dios. Aprendemos entonces que las pruebas en el cristiano vienen para perfeccionar nuestra vida espiritual.
Las pruebas no son para nuestra destrucción, sino que Dios las permite para nuestro bien (Ro. 8:28).

2. ¿QUÉ SENTIMOS CUANDO ATRAVESAMOS MOMENTOS DE PRUEBA?:


2.1 Momentos de incredulidad:
Jesús le dijo a Pedro en Lucas 22.31-32 “...yo he rogado por ti, que tu fe no falte...”.
Jesús sabía que cuando arrecian las pruebas, la incredulidad acecha, intentando devorarnos.Recuerde como Jesús venció a Satanás en el desierto: “Escrito está” (Lucas 4.4, 8,12).
Aunque no veamos nada “positivo” y no sintamos nada, anclemos nuestra barca sobre la roca firme: ¡Jesucristo!

2.2 Momentos de aflicción:
1 Pedro 1.6 nos dice “...afligidos en diversas pruebas”. Las pruebas son momentos de aflicción. ¡Es el horno recalentado siete veces! Es necesario que en esos tiempos difíciles se aferre al Señor y a su Palabra.

2.3 Momentos de tristeza y angustia:
Si Usted es una persona que camina en integridad y santidad con el Señor y está pasando momentos de tristeza y angustia, confíe en que Dios está modelando para bien su vida. El Salmo 138.7 dice: “Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás...”.


2.4 Momentos de soledad:
Cuando atravesamos por pruebas, aunque estemos rodeados de personas, experimentaremos una “rara sensación” de soledad. Hasta podemos llegar a sentir como que aun el Señor estuviera “lejos”. El Salmo 10.1 dice: “¿Por qué estás lejos, OH Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?”. David escribió este pensamiento porque él mismo experimentó esta clase de soledad, la que tal vez tú estás experimentando.

2.5 Momentos de “sequía espiritual”:
Cuando uno atraviesa por momentos de prueba, pareciera que no estuviera creciendo sino decreciendo en su nivel espiritual. Según las enfrentemos, así ocurrirán en nuestra vida (Isaías 58.11).

Segundo grupo

Los elegidos son los escogidos (Efesios 1:4). Según nos escogió en él antes de la
Fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
Los escogidos de Dios son los que obedecen al evangelio que llama. Si Dios llama por el evan¬gelio para la salvación el no va a escoger para la salvación a los que no le obe¬decen

Rom 2:8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino
Que obedecen a la injusticia;
2Ts 1:8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni
Obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;
Heb 5:8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;
Heb 5:9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos Los que le obedecen;

Designó el Señor también a otros setenta" (LC 10:1). Los vencedores, los que serán recompensados con el certificado de aprobación de Dios. Cuando uno obedece al evangelio, viene a ser uno de los escogidos.

CÓMO GANAR LA APROBACIÓN DE DIOS

No todos los que siguen a Jesús califican para ser incluidos en ese círculo íntimo: "Estando en Jerusalén...muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos" (Jn 2:23, 24).

1. Procure El Bien De Otros, procure la comunión con su hermano.

2. Pase Las Pruebas De Dios
Cuando Gedeón congregó un ejército para pelear contra los enemigos de Israel, tenía 32,000 hombres con él. No obstante, Dios sabía que no todos ellos eran genuinos de corazón. Así que, Él decidió recortar tal número. Los temerosos fueron enviados a sus casas.
Habían quedado solamente 10,000 después del recorte. Entonces, Dios le dijo a Gedeón que los llevara al río y los probara. Solo 300 hombres pasaron la prueba y fueron aprobados por Dios (Jue 7:1-8).

3. No Sea Distraído Por El Mundo
Jesús nos amonestó a no dejar que los cuidados de este mundo nos distrajeran. Él dijo: "Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día" (Lc 21:34). Esto os digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor" (1 Co 7:29-35). Tenemos que olvidarlo todo y estar dispuestos a soportar dificultades, si es que queremos ser discípulos de Jesús (2 Ti 2:3).

4. Ponga La mente En Las Cosas De Arriba
"Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra" (Col 3:2).
5. Tenemos Que Ser Diligentes
Pablo exhortó a Timoteo de la siguiente manera: "Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado" (2 Ti 2:4). Pablo no le estaba diciendo a Timoteo el cómo debería ser salvo, sino cómo debería agradar al Señor como un soldado efectivo en Su ejército.
Pablo volvió a decirle en 2 Timoteo 2:15: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado..."

PARA RECIBIR. AUTORIDAD DIVINA
Recuerde la historia de Lucas 10 acerca de los setenta discípulos a los que Dios envió para predicar hablamos de lo emocionados que regresaron de su misión, en la cual, aun los demonios tenían que obedecerles cuando hablaban en el nombre de Jesús. El Señor respondió ante su informe con estas insólitas pero muy importantes palabras

"No es el poder que tenéis sobre los demonios lo que debería proporcionaros alegría, sino gozaos de que vuestros nombres están escritos en el cielo" (LC 10:20, Versión Simplificada).

1. Relación Nos Da Autoridad
La fuente de su autoridad no era meramente derivada de hablar el nombre de Jesús, sino de su relación con Él (como su Señor).
No podemos poner nuestra fe en una "fórmula mágica" de palabras. Se necesita más que las palabras correctas para enfrentarnos y combatir con el diablo; se necesita una relación correcta con el Dios Todopoderoso.
Cuando confesamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, nuestros nombres son registrados en el cielo. Se nos da la autoridad que pertenece a los hijos e hijas reales de Dios. Esta relación con Cristo, es la fuente de nuestra autoridad sobre el enemigo.
Por estas mismas razones, nuestras palabras habladas al diablo o a los demonios tienen poder solamente si nosotros estamos correctamente relacionados con Jesús, quien triunfó sobre todos los poderes de la muerte y del infierno. Incluso los demonios saben si usted está relacionado con Jesús.
Hay una historia dramática en el libro de los Hechos que confirma y apoya este punto de vista. El Apóstol Pablo tenía gran éxito en liberar a la gente de los poderes diabólicos.

a. Los Siete Hijos De Esceva. Un judío llamado Esceva, tenía siete hijos. Éstos, decidieron utilizar el método de Pablo para echar fuera los demonios usando el nombre del Señor Jesús. Cuando se acercaron a un hombre poseído por los demonios, le dijeron estas palabras: "En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, te ordeno que salgas".
El espíritu malo les contestó: "A Jesús conozco y conozco a Pablo, pero ¿quiénes sois vosotros? Los demonios se enfurecieron con esta falsa utilización del nombre de Jesús. Ellos, entonces, sacudieron al hombre poseído con gran fuerza. Éste, atacó a los siete muchachos y los golpeó con fuerza. Ellos salieron corriendo de la casa desnudos y heridos (Hch 19:13-16).

Utilizaron las palabras correctas, pero no tenían una relación correcta con Dios. Sus nombres no estaban escritos en el cielo.

2. Nombres Escritos En El Cielo

Es interesante notar, que los nombres de Jesús y de Pablo eran conocidos por los demonios. Parece como si Dios tuviera una especie de boletín en el cielo, en el cual están anotados los nombres de los que son Sus hijos. Los poderes demoniacos comprueban este registro. Saben muy bien quién está allí y quién no.
Si su nombre está allí, y usted está caminando en fe y obediencia, tiene la autoridad y el poder para resistir al diablo y hacer que huya.

Si su nombre está escrito en el cielo, será conocido en el infierno.
Sí, los nombres de los justos están escritos en el cielo. Pero los nombres de los inicuos también están registrados en algún lugar


"OH Señor, esperanza de Israel, todos aquellos que se aparten de ti sufrirán la desgracia y se avergonzarán. Aquellos que te dejen, quedarán escritos en la tierra. Se han apartado del Señor, la fuente de aguas vivas" (Jer 17:13).

Nuestro nombre está registrado en un sitio u otro. Es posible tener un nombre en la tierra y ser desconocido en el cielo. Al igual que cuando se escribe en la arena, nuestras vidas serán también una breve memoria que se desvanecerá rápidamente con el tiempo. El poder y la posición terrenal, comparados con la eternidad, son los elementos temporales.

Como cristianos, podemos regocijarnos porque nuestros nombres están escritos para siempre en el libro de la vida del Cordero. Somos una parte del eterno propósito de Dios, y Él nos ha dado el poder de evangelizar esta tierra.

Nuestros nombres escritos en el cielo nos dan autoridad aquí en la tierra. Los diablos lo saben, lo creen y tiemblan. Nosotros deberíamos conocerlo, creerlo y regocijarnos.

Tercer grupo


Ahora tie¬ne que serle fiel a Dios, hasta la muerte (Apocalipsis 2:10), haciendo firme así su "vocación y elección" (2 Pedro 1:10).

El tercer grupo, consistía de doce hombres. "En aquellos días él fue al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles..." (Lc 6:12, 13).

"Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán" (Marcos 16:17,28).

¿Quiénes son "los que creen"? ¿Todo creyente? Nadie lo cree. Nadie cree que todo creyente puede hacer milagros. Ni todo creyente del primer siglo hacía mila¬gros, mucho menos todo creyente ahora.

Entonces si la palabra "creyente" está limitada y no incluye a todo creyente, ¿a quién se refiere? El contexto nos dice.

Obsérvese que Cristo se dirige a los apóstoles, desde el ver. 14: "Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su in-credulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado". Jesús reprendió la incredulidad de los apóstoles, porque éstos no habían creído a los que le habían visto resucitado. Les reprendió por no creer. Los apóstoles mismos tenían corazones duros. Aunque eran apóstoles de Cristo no siempre podían hacer milagros (véase Mat. 17:19,20, "¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe".)

Los apóstoles sí vencieron su incredulidad. El Señor sí les ayudó. Las señales sí seguían la palabra predicada por los apóstoles como se observa en los Hechos.

Todo Creyente No Hizo Milagros, Ni Siquiera En El Primer Siglo.

Cuarto grupo

El cual, consistía de solamente tres. "Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz" (Mt 17:1, 2).

Ese grupo de tres serían testigos oculares de su majestad (traducción parafraseada) (2 P 1:16). Estos discípulos representarían aquellos que proseguirían hacia "...la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Fil. 3:14).

CONCLUSIÓN:

Aquí nadie intenta negar o menospreciar lo maravilloso que es ser bendecido por Dios. Él no sólo nos dice: “Te amo”, sino que también suple todas nuestras necesidades. Él no sólo nos da su Palabra, sino que también la confirma con hechos concretos. Lo que se quiere recalcar es que Dios desea de nosotros una vida de crecimiento en nuestra relación con Él. Dios espera de su pueblo fidelidad y estabilidad, cualesquiera que sean las circunstancias.