EL GRAN DESAFIO

Este es el gran desafío en la vida, desarrollar sabiduría en nuestra forma de vivir, para ser bendecidos nosotros, para que sean bendecidos aquellos que nos rodean y para poder ser de testimonio a los que Dios ponga en nuestro camino. Busca la sabiduría de Dios antes de actuar y pone en práctica los principios de su Palabra más allá de tu parecer y tu propia opinión. Desarrolla humildad en tu vida para convertirte en un alumno permanente, sabiendo que cuando uno deja de aprender también deja de crecer.

5/11/11

ENSUCIARSE LAS MANOS PARA SERVIR


Ensuciarse las manos para Servir

INTRODUCCIÓN: Jesús en varias oportunidad se ensucio las manos para el servicio a los demás lo encontramos en la oportunidad que Jesús se encontró delante de un ciego, tomo barro con sus manos untó sus ojos y oró y el ciego recobro la vista, en la ultima cena encontramos a Jesús lavando los pie de los discípulos en todo momento el estaba sirviendo al prójimo y aún el no miraba la condición en la que la persona se encontraba, siempre estuvo en el momento oportuno para brindar lo mejor de Él, su esencia que es vida, su virtud que produce sanidad, liberación, restauración.

En Lucas capitulo 10; 25-37 nos encontramos con la parábola del hijo prodigo, una palabra que un maestro de la palabra le hizo una pregunta, que debo hacer para heredar la vida, Jesús le respondió con una pregunta ¿que lees que esta escrito en la ley? y el le respondió amaras al señor con todo tu corazón, tu mente, tus fuerzas y amar a tu prójimo como a ti mismo, Jesús le dijo bien has dicho ve y hazlo y vivirá, pero queriendo avergonzar a Jesús le pregunto y quien es mi prójimo, Jesús le dijo contándole una historia ilustrada que se cumplió en nuestra vida, porque Jesús es el buen samaritano que nos encontró heridos, olvidados por los nuestros mas el nos cargo en sus brazos, venia un hombre de Jerusalén, a Jericó seguro lo podemos asociar con un hombre que se alejo de la casa de Dios y volvió a su vida a las cosas del mundo, quiero decirte que si te sale de la cobertura de Dios, el enemigo te encontrara y hará de ti un alimento acuérdate que la palabra dice que anda como león buscando a quien devorar, escucha anda como león y es falso león, pero si te encuentra fuera de la cobertura de Dios serás presa fácil para el enemigo.
Este hombre lo golpearon, lo maltrataron, hasta el punto de encontrarse medio muerto, no tenia posibilidad de vida, cuando una persona esta media muerta ya no tiene sentido, su corazón solo late, tiene muy poca posibilidad de vida.

Pasaron por este hombre tres creyente pero con actitud distintas

Un sacerdote; (uno de los pastores de Israel) por aquel camino (muchos de los sacerdotes vivían en Jericó), y viéndole, pasó de largo. – De este pastor de Israel el herido tenía el derecho de esperar asistencia, pero “pasó de largo” (al lado opuesto). Desde luego, los sacerdotes eran conocedores de la ley (por Ej., Deut. 22:2), pero esta parábola indica que ellos no practicaban estos preceptos, esta parábola e indica que un sacerdote era una persona consagrada al servicio de una causa santa, es un ministro de Dios, en los tiempo de moisés representaban al pueblo antes Dios, oraba , ofrecía los sacrificios, en el nuevo testamento enseña que todos los creyentes somos por Jesús sacerdotes, llevando la palabra y llevando a los hombres a cristo, un sacerdote tenia un profundo conocimiento, este de quien habla Cristo un ejemplo de sacerdote que conocía esta gran verdad un religioso, conoce la palabra pero no la lleva en practica con los demás, la palabra, la ley le daba enseñanzas Deuteronomio 5, 6 ese es el primer gran mandamiento amar a Dios, y el segundo en levítico 19,18 “amaras a tu prójimo”, porque paso de largo, porque para llegar a cumplir con estos dos grande mandamiento necesitamos mas que conocimiento, “un profundo encuentro con Dios”, no solo de oída si no ver a Dios, el esta con nosotros cuando le damos el primer lugar en nuestra vida.
Muchos dicen señor dame amor, quiero decirte algo si tu tienes a Dios tienes amor “porque el es amor”, Dios es amor, teniendo su amor podremos amarlo a el y a nuestro prójimo, el sacerdote no tenia el amor de Dios solo la palabra, sin el amor y la gracias nunca ensuciaremos nuestras manos para su servicio, ensuciarse las manos requiere dos cosa amar a Dios y tener compasión por los heridos los perdidos, eso es amar al prójimo.

Un levita; Un hombre que estaba dedicado al servicio del templo, ellos tenían la responsabilidad y el privilegio de atender el tabernáculo, un levita siempre esta en la presencia de Dios, un levita es aquel que esta en la comunión permanente con su padre, escucha la vos de Dios, también conoce lo que el padre quiere de cada uno, ellos conocían esta palabra de amar a Dios y amar al prójimo como lo habla los libro de la ley de Moisés, pero que paso cuando vio al prójimo tirado casi muerto, la ilustración dice que paso de largo, estuvo cerca pero no lo entendió, quien son estos levitas que habla Jesús, son aquellos que solo están para ser visto, que no les importa si alguno sufre afrenta o angustia, el solo está para el servicio a Dios y lo hace a manera y no a la de Dios, no a la manera bíblica, son aquellos que tienen que sobre salir en la iglesia, “si el no canta o el no ora dice no pasa nada”, solo con el o con ella baja la gloria de Dios, son súper son ministro, que tienen conocimiento, son religiosos, es todo para ellos, no vuelcan a otros el conocimiento, la unción, son egoístas con sus ministerios no le enseñan a nadie, son aquellos que apagan a los que quieren levantarse para los servicios en la casa de Dios, ellos nunca tendrán las manos sucias porque cuando tienen que hacer algo para el señor, calculan las oportunidad de sacar ventaja, ellos no adoran solo cantan o sirven para los hombres y para hacer de su don o ministerio el mejor, solo entregan el mensaje “que no hay otro como yo” cuando se encuentran con su prójimo el siempre esta ocupado, nunca le da lugar a su hermano para escucharlo o para enseñarle, “un levita honra a Dios en todo lo que hace y si tiene que ensuciar sus manos para el servicio de seguro que no tendrás ninguna escusa”. ¿Que levita eres miras tus manos en realidad lo hace para el señor?

Un samaritano, De este samaritano el herido no tenía derecho de esperar ayuda. Los samaritanos eran despreciados por los judíos. Jn. 4:9. “Jesús no pierde ninguna ocasión de reaccionar contra los prejuicios que dividían a judíos y samaritanos. (9:55; 17:16; Juan 4:5). Véase también Hecho. 1:8; 8:5-12.
Los judíos le dijeron a Jesús, “¿no decimos bien nosotros, que tú eres samaritano…?” (Jn. 8:48). En esta parábola Jesús se presenta a sí mismo como samaritano o, mejor dicho, el buen samaritano se presenta como un verdadero imitador de Jesús.
Que iba de camino, vino cerca de él, -- Compárese lo que se dice del levita: “llegando cerca de aquel lugar”; el samaritano no simplemente llegó cerca del lugar, sino que “vino cerca de él”.
Y viéndole, fue movido a misericordia; -- Miqueas 6:8; Lev. 19:34; Ex. 23:4, 5. El sacerdote y el levita descuidaron estos textos, pero el odiado samaritano los cumplió al pie de la letra.
10:34 y acercándose, vendó sus heridas (administró primeros auxilios), echándoles aceite y vino; – Isa. 1:6. Eran remedios caseros. El vino sirvió para limpiar la herida y aceite sirvió para suavizarla.
Y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. – “No sólo llegándose a él – sino que, con costo, inconveniencia y demora en su viaje, le prestó al hombre herido toda forma y grados de atención y ayuda, como los que serían apropiados por parte de un amigo muy personal, con toda liberalidad, y con holgura completa”
El mesón es la iglesia ahí es donde llegan y llevamos a los heridos los mal tratados, los que por una u otra razón fueron rechazados y llegaron al mesón con profundas heridas en el corazón, ahí los espera el mesonero el ESPÍRITU SANTO es el mesonero, quien cuida de ti cuida de mi hasta que venga Él el BUEN SAMARITANO (JESÚS) quien nos encontró y nos trajo al lugar de reposo, nos trajo a donde fluye la paz, el amor, ese río que fluye desde el mismo trono fluye para sanidad, muchos dijeron que tus heridas eran incurables pero tengo noticia el doctor de doctores esta contigo y vendara tus heridas y cuidará de ti. Aleluya, amen

10:36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue (ha llegado a ser) el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? – Ahora Jesús permite que el intérprete de la ley conteste su propia pregunta y de esa manera juzgarse a sí mismo.
10:37 El dijo: El que usó de misericordia con él. – El intérprete de la ley no quería ni siquiera pronunciar la palabra “samaritano”. Prefirió decir “el que”. Pero El no compartió el prejuicio racial de los judíos.
Aunque el intérprete de la ley no quería decir, “el samaritano”, no podía menos que contestar correctamente la pregunta y de esa manera fue obligado a reconocer que un samaritano, tan odiado por los judíos, había mostrado la bondad que la ley demandaba, mientras que un sacerdote y un levita la habían negado a otro de su propia nación.
Si Jesús hubiera contestado su pregunta directamente, diciendo “Todo necesitado – aunque sea samaritano – es su prójimo”, el intérprete de la ley se habría disgustado mucho, pero ¿qué podría contestar cuando Jesús le propuso esta pregunta?
Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo. – No debería simplemente discutir la ley; más bien, debería practicarla. Este mandamiento es para nosotros también (Mat. 5:44-48; 7:21-27). Requiere el vencimiento de todo prejuicio (racial). Requiere la abnegación de sí. Requiere servicio personal y aun sacrificial. 1 Jn. 3:18.

CONCLUSIÓN: Esta parábola no enseña que los inconversos que son muy humanitarios son superiores a los religiosos que no practican la caridad. (Ojo) Esto no es el punto de esta parábola. Jesús no está enseñando que los humanitarios heredarán la vida eterna. La respuesta de la pregunta ya fue dada antes de hablar del buen samaritano; es decir, el intérprete de la ley la contestó diciendo, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. La persona que ama a Dios con todo tu corazón, etc., guarda sus mandamientos (Jn. 14:15, 23, 24). Los únicos que serán salvos serán los que hacen la voluntad de Dios (Mat. 7:21; 12:50).
Desde luego, los que profesan ser cristianos y no son como el buen samaritano, sino que imitan al sacerdote y al levita, no serán salvos, pero el punto es que el humanitario que depende de sus obras caritativas tampoco será salvo.
Es interesante notar que muchos hospitales se identifican como “Hospital el Buen Samaritano”. Se puede decir que esta parábola ha edificado muchos hospitales y muchas clínicas. Ha promovido toda clase de obras caritativas.
En esta parábola observamos diferentes actitudes o filosofías de vida. La actitud de los bandidos se expresa así: “lo que es tuyo es mío y con fuerza te lo voy a quitar”. Esta es la regla de hierro.

La actitud del sacerdote y del levita es: me quedaré con lo mío.

Pero la actitud correcta, la que Jesús enseña y que es ejemplificada por el buen samaritano es lo siguiente: “lo que es mío es tuyo, y con toda bondad te lo doy.” Esta es la regla de oro. Es mejor dar que recibir lo que tengo te doy, Dios no pide que des lo que no tengas sino lo que el puso en ti, eso da si tiene a Dios tiene amor entonce ama a tu prójimo.

Capellán Carlos constante